lunes, 20 de septiembre de 2010

La razón de mi catolicismo

Soy católico:

- Porque se que Dios existe.
- Porque pienso que es correcto el razonamiento que me llevó a la conclusión de su existencia y al perfil aproximado de sus cualidades.
- Porque se que está en mi, en mi conciencia como parte fundamental de mi racionalidad.
- Porque deduzco que su venida al mundo terrenal es un acto de Dios de extrema bondad, culminación de un proceso de amor entendible de una manera parecida a esta interpretación que sigue y que la hago con humildad solo para ayudar a transmitir el pensamiento:

"Dado que el azar ha operado de tal modo que de lo ínfimo se ha formado un ser evolucionado, el hombre, quien ha llegado a notar mi presencia, y que esta ha sido suficiente para elevarlo de entre las especies, convirtiéndolo en racional, me haré presente en su mundo, como uno de sus miembros, en acto de amor pletórico de bondad, para enseñarle el camino que ahora ya puede entender, y así cambiar la simple presencia por un destino conmigo".

- Porque pienso que el mensaje de Jesús sintetiza los valores de la civilización que me cobija, que resume los principios y fundamentos que debo observar en las actitudes propias y en las relaciones con los demás.
- Porque es un camino idóneo para cultivar el contacto con el Dios de mi razón.
- Porque alienta lo mejor de mi.
- Porque después de conocer a Dios, en la medida en que esto puede suceder, y de haber vivido iluminado por Jesús siento una simbiosis de lo perfecto con lo perfectible, con el y en el, rendida la razón, sumiso el corazón.

Existe Dios. Ingeniosa demostración de la existencia de Dios desde la física cuántica

  Existencia de Dios. Ingeniosa demostración de la existencia de Dios desde la física cuántica


EXISTE DIOS?  Ya no es la pregunta que respondían los filósofos antiguos o los santos medioevales porque los argumentos que usaron respondieron a concepciones superadas. La ciencia ha hecho descubrimientos que hay que incluir en los análisis.

 Aquí va una respuesta, pero al revés,  encontraremos la contestación contando la historia de lo que sucedió desde el inicio del cosmos.

- Todo empezó en el caos.
- El caos no tiene capacidad de existencia propia, no es autosuficiente.
- Tampoco es un sistema de existencia, situación que explica las curiosidades de la física  cuántica que nos dice que las partículas subatómicas no están en un lugar ni tienen duración.   
-  No hay allí un desorden que, como la palabra lo indica, es un grado disminuido del orden. Simplemente no existe allí el orden

CONCLUSION.  Si no es autosuficiente. Si no es un sistema de existencia. Si no hay orden ahí, quiere decir que fue creado. La creación es obra de un Dios.

A partir del caos original por caminos que la ciencia reconoce se inicia el universo espaciotemporal y todo lo que existe 

Breves comentarios:

Más de un lector va a quedar sorprendido por la argumentación precedente. El esquema recoge el comportamiento de la física de las partículas subatómicas sistematizadas en la física cuántica. Su comportamiento de ser y no ser, estar y no estar, ser energía y materia al mismo tiempo lo he clasificado como propio de un sistema de no existencia o sea su presencia obedece a un estado de preexistencia, (algo hay allí que no está organizado), lo cual es de vital importancia para la demostración de que es un estado en el cual es imposible considerar su auto creación como lo defienden algunos, si ni siquiera es capaz de existir. Si luego perdura, después de su creación, es porque está inmerso en el mundo clásico espacio temporal, cual una burbuja cerrada con límites precisos que subsiste como conjunto en un sistema de existencia global pero que mantiene reglas propias hacia su interior. Por lo tanto, el inicio del caos pide una creación externa. Necesita de un Dios.

Para los que piensen que falta el desarrollo del universo informo que tengo una explicación de cómo se construye el universo espaciotemporal, en otro capítulo de este blog.

Como puede parecer esta secuencia argumentativa demasiado imaginativa pido revisar las ideas físicas modernas    

Lo importante para mí, la conclusión fuerte es que este es un Dios que rebasa la aleatoriedad. No está sometido a ella, la usa como medio para propiciar un universo independiente.

Y, de hecho, es un Dios que no interviene, que no nos crea directamente, pues somos parte del proceso aleatorio que nos dice que cualquier cosa puede existir. Por lo tanto, no es responsable por los acontecimientos del mundo de los hombres.

Por estas razones no es un Dios determinista. Gracias a Dios. En el origen están las condiciones de libertad que podemos usar con o sin responsabilidad

Permite que seamos libres y responsables. Que orgullo. Cuanta dignidad para la especie.

Este si es un Dios de mi razón. ¿Lo es de la tuya? Espero que sí.

Aspectos psicológicos en la religión

Aspectos psicológicos en la religión

La religión nos facilita explicaciones dogmáticas para comprender ideas conflictivas, inasimilables de otra manera, como la inmortalidad, la eternidad, algunas terribles como el infierno y otras, no tan inmateriales, pero penosas, resumidas en los males del mundo real. A cambio de la aceptación de sus términos nos ofrece la asistencia consoladora de un ser superior que nos ayuda a capear la adversidad, a aceptar la vida, lo cual no es mas que una forma de alivio psicológico frente a la impotencia.

La religión puede verse en un enfoque positivo cuando le da apoyo a la vida diaria proclamando la bondad del amor, la tolerancia, la igualdad, la aceptación, la solidaridad, aboga por la perfección personal, por las virtudes que facilitan la vida privada y la convivencia social. Pero el objetivo mas importante es la oferta de una vida ulterior trascendente, de calidad superior, vida que debemos merecerla y ganarla como individuos en lucha contra las imperfecciones propias. En la esperanza de alcanzar este objetivo de felicidad eterna cualquier sacrificio que se haga en la vida ordinaria es inconveniente pasajero.

A sus muchas actividades encomiables la religión ha sumado una práctica reprochable. Aludo al uso del miedo como arma de convencimiento. El miedo, que es una reacción natural ante lo desconocido, no es intrínseco al mensaje religioso pero los hombres encargados de propagarlo lo han utilizado, seguramente de buena fe, con intenciones finales positivas, pero de manera amenazante. Lo usan todavía en algunos lugares.

Psicológicamente el miedo es una reacción anímica automática del hombre inseguro ante la percepción de un peligro frecuentemente representado por lo desconocido, sea real o imaginado, o por lo conocido, precisamente por eso. Afecta decisivamente el comportamiento de las personas, causa consecuencias psicosomáticas llevando a la victima a la postración, en contadas ocasiones a la muerte.

En la historia de las religiones el miedo ha desempeñado un papel determinante. Sin duda es el factor que mas ha influido en las decisiones que tomaron los hombres sobre la existencia de "otros mundos" y en la aceptación de Dios. Hubo tiempos en que se unieron, en alianza criticable, el poder temporal de gobernantes y la autoridad religiosa logrando que el miedo a experiencias concretas se fundiera con horrores supuestos. El pobre hombre, amenazado en todos los campos debía someterse al Rey y a Dios, en un mismo acto de temor y vasallaje.

Los argumentos filosóficos clásicos para demostrar la existencia de Dios y del llamado "otro mundo", no significaron una alternativa. Han estado reducidos a una élite intelectual capaz de entender ideas complejas expresadas en un lenguaje sofisticado. No representaron una alternativa al miedo. El amor a Dios si, teóricamente. Fue y es una opción, pero hay que recordar que el amor como todo sentimiento nace y se nutre de la experiencia, constituyendo lo que se llama amor mundano; este otro, divino, no cuenta con esa base, es originado en una abstracción etérea y vaporosa, que pocos la desarrollan y ha sido mas una idealización que un motor colectivo de comportamiento.

martes, 24 de noviembre de 2009

Viaje a Estonia

A Galo en su despedida


En los campos de Alemania Galo, el caballero quiteño encontró a Ele su hermosa dulcinea.

Surgió el amor incontenible, a la vieja usanza, vino el casamiento en tierras neutrales de Dinamarca, la confirmación aquí y allá. Mas tarde vino el vástago testimonio, Martha la princesita. Para esos tiempos afincaban ya en esta ciudad de Quito de bello paisaje y aire maleado.


Ella es del norte, en donde las personas son iguales, frías y reflexivas. Recuerda con nostalgia que allí las garantías básicas son una realidad, prima el respeto mutuo, tranquiliza la seguridad imperante que deja a la policía en función decorativa; la educación se imparte para todos, sin preferencias pagadas; lo mismo se protege la salud de unos u otros en la certeza de que todos la necesitan de igual manera. La ley impera.


El es del centro de la tierra, esforzado e inteligente, imaginativo, diestro y adaptable. Maneja los espacios con sin par competencia. Sentimental y cariñoso. Hosco cuando sumido en avatares, cálido y justiciero, perfeccionista y organizado al estilo alemán, cultura que hizo suya por opción y decisión.


Tratan de adaptarse, luchan en los distintos aspectos que conforman la vida de pareja joven, ya se avizora el éxito profesional de ambos, y el bienestar económico.

Pero no es suficiente, el temor al asalto aleve, la desigualdad en el trato educacional, la salud convertida en negocio están siempre presentes, son el hilo de las conversaciones, son la bomba escondida que explota cuando les visita de ronda la muerte prematura. Concluyen que no es tierra de vida.


Deciden probar, en pareja, las posibilidades del norte. Ella se adelanta a preparar el terreno, el se queda a llenar alforjas. Ahora, ha llegado el tiempo, cual caballero amante le sigue deseoso de compartir el riesgo de vivir.


Lo que hace Galo es amor, es valentía, es responsabilidad.


Anda hijo mío a Estonia. Enséñales sobre nuestra cultura, nuestros valores, nuestras costumbres.


No te olvides de enseñarles a bailar porque de salsa y otros ritmos no saben nada.


Suerte: que si es mala, la enfrentes, que si buena la disfrutes.


Ve con Dios

domingo, 15 de noviembre de 2009

Llegar a Dios por fe o por razón

La mayoría de los hombres deciden sobre la afiliación a una religión sin una razón específica, sin elaboración previa, en acto de simple aceptación. La tradición, la costumbre, la educación, el miedo influyen en una decisión que se toma sin mayor escrutinio, o se oponen a la religión por argumentos de modo, circunstancia o formas de concebir la vida.

En ambos casos las decisiones acusan un alto grado de irresponsabilidad para con el tema de mas trascendencia en la vida. La existencia o no de Dios, plasmada o no en una relación personal o religiosa es crucial para la decisión sobre el estilo de vida y para el futuro personal. Aceptarla o negarla sin bases es inadmisible en estos tiempos de sin igual desarrollo de la razón.

Algunas mentes juiciosas encuentran la fe como oprobiosa pues su carencia de racionalidad la hace inaceptable. Sin embargo pronto concluyen que la solución a los problemas de la vida no está en el simple creer o no creer, ya que a pesar de los esfuerzos subsisten interrogantes sin respuesta racional, que la religión de alguna manera explica, que, fuera de ella, permanecen latentes y, fundamentalmente, porque el hombre no ha encontrado soluciones inteligibles para explicar la naturaleza del mundo, ni para comprenderse a si mismo y a su propia naturaleza.

Negada la fe como opción aceptable, hay que buscar algún modo de entender el universo y la vida. Surge entonces la necesidad de discutir el tema razonadamente, para lo cual se ha de esclarecer como primer paso la existencia de Dios.
Si la respuesta que encontremos es afirmativa podemos aceptar o no una relación mediante el uso de nuestro libre albedrío. Si aceptamos a Dios, habrá que contar con el, pergeñar la relación, estudiar los límites de la relación. Pero si nuestra conclusión es que Dios no existe, si es a eso a lo que llegamos intelectualmente, tendremos que considerar que la religión se reduce a un gran placebo.

No son aceptables posiciones intermedias como la de aceptar la existencia de Dios pero negarle un vínculo. O la de considerar un Dios restringido a cualidades limitadas al estilo humano. Peor todavía admitir la existencia de un Dios despreocupado, indiferente. Si aceptamos como válida la idea de Dios debemos tratar de comprender lo que significa, hacer un esfuerzo para entenderlo, aunque sea por aproximación, en base a la proyección de cualidades humanas llevadas a la perfección. Ello nos hará ver que es inaceptable la figura de un Dios sujeto de pasiones, despreocupado, desleal.

La reflexión personal, el medio con que cuenta el hombre para dilucidar la existencia de Dios resulta insuficiente para una tarea tan compleja pues implica conocimientos y saberes de muchos órdenes en un mundo en el que se ha penetrado como nunca en los secretos de la naturaleza. Si se quiere que estos avances nos den pistas o caminos, no solo obstáculos como desgraciadamente esgrimen algunos medios, ha de apoyarse necesariamente en el esfuerzo de la comunidad, en especial de la científica. Allí juega un papel de primera línea la ciencia en sus funciones de recopiladora del saber y guía hacia el conocimiento verdadero.

La Física lleva la iniciativa cuando propone explicaciones para el origen del cosmos, la Neurología le sigue cuando devela parte del quehacer de la mente humana. Las dos avanzan a grandes pasos desarrollando aspectos accidentales, no logran adelantar en lo medular, van sin querer hacia callejones sin salida por la ausencia de nuevas teorías que señalen el camino. Estamos estancados desde principios del siglo pasado cuando se propusieron las últimas grandes ideas, vigentes hasta ahora, pero ya insuficientes.

La primera abrumada por un universo cuántico, lógicamente absurdo, impugna la causalidad sin dejar reemplazo convincente, nos deja en el limbo; la segunda, entretenida en el examen del cerebro, en la comunicación sináptica, en la ubicación de zonas especializadas, en su química y en el entendimiento de los complejos circuitos neuronales, apenas puede esgrimir como hazaña el descubrimiento de la plasticidad neuronal base del funcionamiento de la memoria animal, sin indicios de avanzar en la dirección de la reflexión. Las dos explican muchas cosas, deslumbrantes asuntos, pero no aportan a los temas trascendentales: el origen del universo y la racionalidad del hombre.

Por ello, aprovecho esta oportunidad, mi propia incertidumbre, para trabajar en la búsqueda de una respuesta satisfactoria que, una vez lograda, si esto sucede, espero sea clarificadora para otras personas.

viernes, 31 de julio de 2009

Amor entre almas

A Martha y Julio César

En su aniversario

Hay una clase de amor que se remonta a regiones trascendentes. Que ha dejado la fuerza de lo sensible, de lo grato y placentero, para acentarse en la comunión espiritual; raro amor es este que no produce ensueño sino contemplación.

Es mas amor de Dios que amor entre hombres.

No cuenta con la obviedad de la caricia o el gesto, es de ideales, es de metas, de ilusiones eternas.

Pero es amor del bueno, del que se vive a diario en la busqueda de la perfección de pareja.

Pero es fuerte, de raices entrelazadas en convicciones profundas mas allá del lugar común

Indestructible, no le llegan las acechanzas de la carne o el vino.

Perdurable, rebasa el tiempo, se proyecta al futuro indeterminable

Es de los que hacen decir a los esposos "Avemaria" todos los días

Es amor de almas

miércoles, 8 de julio de 2009

Importancia de Dios para la sociedad del siglo 21


¿Por qué es importante para la sociedad un ser superior?

¿Qué es la sociedad? Muchos proponen definiciones pero no conozco una que haya obtenido consenso. Voy a responder la pregunta sin pasar por definirla pues este no es un estudio sobre ella, pero tampoco puedo contestar sin aceptar un mínimo de referentes, los cuales prescribo a continuación.

En su sentido más general la sociedad es una reunión de personas, pocos o muchos, conscientes o no de pertenecer a ella. En su seno actúan e interactúan los miembros dejando secuelas de variada índole: estas pueden llamarse acciones, modos de ser, costumbres, estilos, usos, es decir, cultura, y hasta formas de sentir y de pensar, etc. Ya te diste cuenta que es tarea de romanos pretender incluir todas las posibilidades en la enumeración por ello ese etcétera es necesarísimo, ya que siendo el hombre como es, un ser de múltiples facetas y siendo la sociedad, como ya lo dije, el lugar o espacio variable en que se expresan todas ellas, es casi imposible constreñirlas todas en una definición. Si logras resumir el accionar humano podrás hacer lo mismo con la sociedad. Estoy afirmando que la sociedad somos nosotros.

Cuando decimos que la sociedad es, quiere, desea, o induce, estamos de verdad hablando de que uno o más socios han influido o han actuado en el seno de una determinada sociedad, en nombre propio o en el de alguna actividad humana mayor, de tal manera que han dejado una secuela que por su condición de representar una visión mayoritaria ha alcanzado consensos e influencia. También en la sociedad reconocemos las interacciones menores cuyo hacer no llega a tener la intensidad y fuerza para preponderar. En este sentido la sociedad es una memoria colectiva de todo lo que sucede en ella.

Creo que tú pregunta aquí y lo que nos interesa a todos es saber cómo se relacionan e influyen Dios y la sociedad y cuanta relevancia aportan en nuestra búsqueda de la felicidad.

¿Qué es Dios para la sociedad? ¿Qué es la sociedad para Dios? ¿Hay relación entre las dos ideas?

Aceptemos primero que la sociedad no significa nada para Dios. El no necesita de nada ni de nadie. Necesitar es carecer, algo inaplicable para con un Dios perfecto.  

Por su parte la sociedad en abstracto, como mero recipiente de la acción humana no es buena ni mala. En ella encontramos influencias de varias clases que, estas si, pueden perturbar o favorecer el orden social. Y dije orden porque la sociedad propende a ordenarse para facilitar la convivencia de los hombres, Este orden es el resultado de la experiencia que la historia nos permite concretar como una escala de valores.

La idea de Dios representa una supra idea en el orden intelectual, imposible de comprender, accesible por aproximación cuando reflexionamos y abstraemos sobre la perfección. Pero una idea de orden y perfección que da a la sociedad un norte. En este sentido es una guía para los hombres y para la sociedad.


Las ideas se riegan y llegan a todos a través del tejido social. Así, Dios, más bien la idea de Dios inunda la sociedad dándole ideales de mejoramiento individual y colectivo.