martes, 24 de noviembre de 2009

Viaje a Estonia

A Galo en su despedida


En los campos de Alemania Galo, el caballero quiteño encontró a Ele su hermosa dulcinea.

Surgió el amor incontenible, a la vieja usanza, vino el casamiento en tierras neutrales de Dinamarca, la confirmación aquí y allá. Mas tarde vino el vástago testimonio, Martha la princesita. Para esos tiempos afincaban ya en esta ciudad de Quito de bello paisaje y aire maleado.


Ella es del norte, en donde las personas son iguales, frías y reflexivas. Recuerda con nostalgia que allí las garantías básicas son una realidad, prima el respeto mutuo, tranquiliza la seguridad imperante que deja a la policía en función decorativa; la educación se imparte para todos, sin preferencias pagadas; lo mismo se protege la salud de unos u otros en la certeza de que todos la necesitan de igual manera. La ley impera.


El es del centro de la tierra, esforzado e inteligente, imaginativo, diestro y adaptable. Maneja los espacios con sin par competencia. Sentimental y cariñoso. Hosco cuando sumido en avatares, cálido y justiciero, perfeccionista y organizado al estilo alemán, cultura que hizo suya por opción y decisión.


Tratan de adaptarse, luchan en los distintos aspectos que conforman la vida de pareja joven, ya se avizora el éxito profesional de ambos, y el bienestar económico.

Pero no es suficiente, el temor al asalto aleve, la desigualdad en el trato educacional, la salud convertida en negocio están siempre presentes, son el hilo de las conversaciones, son la bomba escondida que explota cuando les visita de ronda la muerte prematura. Concluyen que no es tierra de vida.


Deciden probar, en pareja, las posibilidades del norte. Ella se adelanta a preparar el terreno, el se queda a llenar alforjas. Ahora, ha llegado el tiempo, cual caballero amante le sigue deseoso de compartir el riesgo de vivir.


Lo que hace Galo es amor, es valentía, es responsabilidad.


Anda hijo mío a Estonia. Enséñales sobre nuestra cultura, nuestros valores, nuestras costumbres.


No te olvides de enseñarles a bailar porque de salsa y otros ritmos no saben nada.


Suerte: que si es mala, la enfrentes, que si buena la disfrutes.


Ve con Dios

domingo, 15 de noviembre de 2009

Llegar a Dios por fe o por razón

La mayoría de los hombres deciden sobre la afiliación a una religión sin una razón específica, sin elaboración previa, en acto de simple aceptación. La tradición, la costumbre, la educación, el miedo influyen en una decisión que se toma sin mayor escrutinio, o se oponen a la religión por argumentos de modo, circunstancia o formas de concebir la vida.

En ambos casos las decisiones acusan un alto grado de irresponsabilidad para con el tema de mas trascendencia en la vida. La existencia o no de Dios, plasmada o no en una relación personal o religiosa es crucial para la decisión sobre el estilo de vida y para el futuro personal. Aceptarla o negarla sin bases es inadmisible en estos tiempos de sin igual desarrollo de la razón.

Algunas mentes juiciosas encuentran la fe como oprobiosa pues su carencia de racionalidad la hace inaceptable. Sin embargo pronto concluyen que la solución a los problemas de la vida no está en el simple creer o no creer, ya que a pesar de los esfuerzos subsisten interrogantes sin respuesta racional, que la religión de alguna manera explica, que, fuera de ella, permanecen latentes y, fundamentalmente, porque el hombre no ha encontrado soluciones inteligibles para explicar la naturaleza del mundo, ni para comprenderse a si mismo y a su propia naturaleza.

Negada la fe como opción aceptable, hay que buscar algún modo de entender el universo y la vida. Surge entonces la necesidad de discutir el tema razonadamente, para lo cual se ha de esclarecer como primer paso la existencia de Dios.
Si la respuesta que encontremos es afirmativa podemos aceptar o no una relación mediante el uso de nuestro libre albedrío. Si aceptamos a Dios, habrá que contar con el, pergeñar la relación, estudiar los límites de la relación. Pero si nuestra conclusión es que Dios no existe, si es a eso a lo que llegamos intelectualmente, tendremos que considerar que la religión se reduce a un gran placebo.

No son aceptables posiciones intermedias como la de aceptar la existencia de Dios pero negarle un vínculo. O la de considerar un Dios restringido a cualidades limitadas al estilo humano. Peor todavía admitir la existencia de un Dios despreocupado, indiferente. Si aceptamos como válida la idea de Dios debemos tratar de comprender lo que significa, hacer un esfuerzo para entenderlo, aunque sea por aproximación, en base a la proyección de cualidades humanas llevadas a la perfección. Ello nos hará ver que es inaceptable la figura de un Dios sujeto de pasiones, despreocupado, desleal.

La reflexión personal, el medio con que cuenta el hombre para dilucidar la existencia de Dios resulta insuficiente para una tarea tan compleja pues implica conocimientos y saberes de muchos órdenes en un mundo en el que se ha penetrado como nunca en los secretos de la naturaleza. Si se quiere que estos avances nos den pistas o caminos, no solo obstáculos como desgraciadamente esgrimen algunos medios, ha de apoyarse necesariamente en el esfuerzo de la comunidad, en especial de la científica. Allí juega un papel de primera línea la ciencia en sus funciones de recopiladora del saber y guía hacia el conocimiento verdadero.

La Física lleva la iniciativa cuando propone explicaciones para el origen del cosmos, la Neurología le sigue cuando devela parte del quehacer de la mente humana. Las dos avanzan a grandes pasos desarrollando aspectos accidentales, no logran adelantar en lo medular, van sin querer hacia callejones sin salida por la ausencia de nuevas teorías que señalen el camino. Estamos estancados desde principios del siglo pasado cuando se propusieron las últimas grandes ideas, vigentes hasta ahora, pero ya insuficientes.

La primera abrumada por un universo cuántico, lógicamente absurdo, impugna la causalidad sin dejar reemplazo convincente, nos deja en el limbo; la segunda, entretenida en el examen del cerebro, en la comunicación sináptica, en la ubicación de zonas especializadas, en su química y en el entendimiento de los complejos circuitos neuronales, apenas puede esgrimir como hazaña el descubrimiento de la plasticidad neuronal base del funcionamiento de la memoria animal, sin indicios de avanzar en la dirección de la reflexión. Las dos explican muchas cosas, deslumbrantes asuntos, pero no aportan a los temas trascendentales: el origen del universo y la racionalidad del hombre.

Por ello, aprovecho esta oportunidad, mi propia incertidumbre, para trabajar en la búsqueda de una respuesta satisfactoria que, una vez lograda, si esto sucede, espero sea clarificadora para otras personas.

viernes, 31 de julio de 2009

Amor entre almas

A Martha y Julio César

En su aniversario

Hay una clase de amor que se remonta a regiones trascendentes. Que ha dejado la fuerza de lo sensible, de lo grato y placentero, para acentarse en la comunión espiritual; raro amor es este que no produce ensueño sino contemplación.

Es mas amor de Dios que amor entre hombres.

No cuenta con la obviedad de la caricia o el gesto, es de ideales, es de metas, de ilusiones eternas.

Pero es amor del bueno, del que se vive a diario en la busqueda de la perfección de pareja.

Pero es fuerte, de raices entrelazadas en convicciones profundas mas allá del lugar común

Indestructible, no le llegan las acechanzas de la carne o el vino.

Perdurable, rebasa el tiempo, se proyecta al futuro indeterminable

Es de los que hacen decir a los esposos "Avemaria" todos los días

Es amor de almas

miércoles, 8 de julio de 2009

Importancia de Dios para la sociedad del siglo 21


¿Por qué es importante para la sociedad un ser superior?

¿Qué es la sociedad? Muchos proponen definiciones pero no conozco una que haya obtenido consenso. Voy a responder la pregunta sin pasar por definirla pues este no es un estudio sobre ella, pero tampoco puedo contestar sin aceptar un mínimo de referentes, los cuales prescribo a continuación.

En su sentido más general la sociedad es una reunión de personas, pocos o muchos, conscientes o no de pertenecer a ella. En su seno actúan e interactúan los miembros dejando secuelas de variada índole: estas pueden llamarse acciones, modos de ser, costumbres, estilos, usos, es decir, cultura, y hasta formas de sentir y de pensar, etc. Ya te diste cuenta que es tarea de romanos pretender incluir todas las posibilidades en la enumeración por ello ese etcétera es necesarísimo, ya que siendo el hombre como es, un ser de múltiples facetas y siendo la sociedad, como ya lo dije, el lugar o espacio variable en que se expresan todas ellas, es casi imposible constreñirlas todas en una definición. Si logras resumir el accionar humano podrás hacer lo mismo con la sociedad. Estoy afirmando que la sociedad somos nosotros.

Cuando decimos que la sociedad es, quiere, desea, o induce, estamos de verdad hablando de que uno o más socios han influido o han actuado en el seno de una determinada sociedad, en nombre propio o en el de alguna actividad humana mayor, de tal manera que han dejado una secuela que por su condición de representar una visión mayoritaria ha alcanzado consensos e influencia. También en la sociedad reconocemos las interacciones menores cuyo hacer no llega a tener la intensidad y fuerza para preponderar. En este sentido la sociedad es una memoria colectiva de todo lo que sucede en ella.

Creo que tú pregunta aquí y lo que nos interesa a todos es saber cómo se relacionan e influyen Dios y la sociedad y cuanta relevancia aportan en nuestra búsqueda de la felicidad.

¿Qué es Dios para la sociedad? ¿Qué es la sociedad para Dios? ¿Hay relación entre las dos ideas?

Aceptemos primero que la sociedad no significa nada para Dios. El no necesita de nada ni de nadie. Necesitar es carecer, algo inaplicable para con un Dios perfecto.  

Por su parte la sociedad en abstracto, como mero recipiente de la acción humana no es buena ni mala. En ella encontramos influencias de varias clases que, estas si, pueden perturbar o favorecer el orden social. Y dije orden porque la sociedad propende a ordenarse para facilitar la convivencia de los hombres, Este orden es el resultado de la experiencia que la historia nos permite concretar como una escala de valores.

La idea de Dios representa una supra idea en el orden intelectual, imposible de comprender, accesible por aproximación cuando reflexionamos y abstraemos sobre la perfección. Pero una idea de orden y perfección que da a la sociedad un norte. En este sentido es una guía para los hombres y para la sociedad.


Las ideas se riegan y llegan a todos a través del tejido social. Así, Dios, más bien la idea de Dios inunda la sociedad dándole ideales de mejoramiento individual y colectivo. 










sábado, 27 de junio de 2009

Dios los Jóvenes y el Mundo

Trataré de responder a las preguntas que me ha hecho llegar una joven universitaria muy querida para mi. Llegan en un momento adecuado pues he estado considerando exponer mis argumentos en lenguaje mas accesible. Abandonar la circunspección y la seriedad del estilo filosófico para acercarme a los jóvenes, sabedor de que estan mejor dispuestos a aceptar conceptos nuevos pues vibra en ellos la curiosidad. Voy a explicar las mismas ideas que en formato mas complejo expongo desde hace algunos meses en este Blog. No creo encontrar dificultad porque las cuestiones importantes admiten lenguajes sencillos si las ideas son claras y nítidas. Creo que ese es el caso.

Se me ha preguntado sobre Dios: ¿como es que nos permite ser o existir a los humanos?. ¿Porqué es importante para la sociedad un ser superior?. ¿Podemos ser Dioses?.

Ahora respondo a la primera pregunta.

¿Como es que Dios nos permite ser a los humanos?

La respuesta es novedosa pero entendible:
Dios crea un sistema de preexistencia que en el mundo de la física cuantica se llama caos. Es el mundo de las partículas subatómicas, o sea de los entes microscópicos que pululan principalmente en el interior del átomo, pero que pueden estar afuera en el cosmos. Son los famosos electrones, protones, neutrones, los fotones, los quark, los piones, gluones, etc son mas de doscientos nombres, algunas simples otras compuestos de los simples. Estas partículas que se presentan en estado indefinido, alternativamente como materia o energía, estan en constante actividad, erráticas, sin dirección. Su motilidad les lleva a chocar aleatoriomente entre si. Del impacto entre un protón y un electrón se forma un átomo, el de hidrógeno que es el tipo de átomo mas abundante, solo consta de los dos elementos. Si este hidrógeno vuelve a chocar con otras partículas y el átomo resultante con otras y otras, se formarán nuevos elementos, cada vez con mas componentes, o sea, átomos mas grandes, mas pesados hasta completar la famosa tabla de todos los elementos del mundo inorgánico. Cuando un átomo se une a otro en una determinada proporción según una receta se forman moléculas. Ellas se agrupan en compuestos y en cosas diversas del universo inorgánico.

Una clase especial de moléculas de carbono mas otros elementos se juntan dando origen al mundo orgánico, son las bases del mundo de la vida: los aminoácidos, las enzimas, etc.

Pero el gran problema que subsiste es el paso de las moléculas orgánicas a las células o sea a la vida. Aunque las investigaciones apuntan positivamente no se ha podido construir ni una protocélula. Y la evolución no explica nada de esto porque su campo se desarrolla a partir de la existencia de la vida. Por esto y por otras razones, mas de fe y convicción que de carácter científico, hay quienes creen que nunca será posible crear vida en laboratorio. Entre ellos destacan los creacionistas quienes sostienen que la aparición de la vida es un acto de Dios. El conjunto de mis planteamientos sostienen que Dios no interviene, pero mis argumentos son fruto de la abstracción y de la lógica, fuertemente anclados en la evolución de las ciencias.

Una vez que han aparecido las células, por el camino que fuere, estas ya pueden ser pequeños animales o plantas unicelulares. También se agruparán para dar vida a formas mayores que a su vez serán parte de animales microscópicos inicialmente, luego grandes, cada vez mas grandes, mas perfectos hasta que finalmente arribamos a los mamíferos, a los primates y luego a los homínidos uno de los cuales se transformará en el hombre. Pero, ojo, un primate es un antecesor biológico, el hombre es radicalmente diferente. Es el único ser que piensa. El problema es esa diferencia, ese pensar, que no tiene explicación por la evolución, hasta la fecha por lo menos. ¿De donde le llegó esa facultad al hombre?. No sabemos.

Han sido identificados dos momentos claves para la vida: a) La formación de la vida a partir de las moléculas orgánicas y b) La racionalidad del hombre evolucionado. Son los dos momentos cruciales en los que podría haber intervenido Dios y cuya respuesta admite posiciones controvertidas.

¿Cual ha sido el papel de Dios según mi particular punto de vista?.

Es de lo mas importante recalcar que El no nos ha creado directamente. La frase que se oye decir con frecuencia a filósofos y políticos, a hombres destacados y voceros de la comunidad es que Dios nos ha creado libres. Hay mucha poesía ahi pero si observas atentamente descubrirás que hay una contradicción en ella pues el creador habría instituido características y condiciones en el ser creado que definirían una depedencia. Esta dependencia se la ve clara cuando los mismos personajes mencionados nos consuelan afirmando que nos hizo a su imagen y semejanza. Mas poesía porque Dios no tiene forma específica.

Nos queda aceptar que somos el resultado del azar: pues todo empezó con esos choques de partículas en el mundo aleatorio. Tal vez te desilusione el origen pero te servirá de consuelo saber que por eso somos libres. Por lo tanto llenos de dignidad. Absolutamente responsables de lo que hacemos o dejamos de hacer. Por eso Dios no es culpable de los males del mundo. Permitió que existamos lo cual es un bien, algo enormemente positivo. Si El no hubiera creado el caos nosotros no existiríamos.

Para aceptar la solución que propongo se necesita valentía. Porque estoy diciendo que hemos de enfrentar el mundo solos. Es una nueva actitud que contrasta con la costumbre de invocar a Dios para cualquier cosa, inclusive para nimiedades. Si aceptas este origen deberás correr con las consecuencias. Inclusive las relaciones con Dios son y deben ser el resultado de una decisión personal plena de cada indivíduo. Y no debes decidir por miedo.

En resumen: El nos ha permitido ser. Nosotros decidimos nuestro destino. ¿Hay un vínculo?. Si. Pero no es la relación entre la criatura y su creador. Es una relación de libertad plena.

Las otras dos preguntas mencionadas al inicio de este tema responderé en otros tantos artículos.

lunes, 4 de mayo de 2009

El Principio

Desde que tengo memoria me ha intrigado el concepto. Ahora se que se refiere por igual al inicio de un suceso y/o a la base, fundamento condensado de un asunto. La segunda parte es un poco imprecisa, verdad. Es de los vocablos que empleamos sin exactitud justamente porque su ambito es amplio, muy amplio, y terminamos usandolo a diario sin recato. Si queremos darle fuerza a una proposición de cualquier clase o de cualquier nivel, nada mejor que calificarla de principio, corresponda o no a una verdad enjundiosa. Desde luego este comentario se refiere a un uso verbal y circunstancial, pero muy común. Es decir que la palabra principio se presta para lo baladí si bien el concepto es profundo.

El significado de primero solo es anterioridad de espacio o de tiempo segun nuestra percepción común, o anterioridad espaciotemporal según la física moderna. Pero el ser antes que otros no es únicamente circunstancia, ese ser antes que otros incluye protagonismo, es el ser que pone pautas al que sigue, establece la naturaleza de una serie de sucesos ligados por base compartida; quiero decir que de no cumplirse el pacto sucesorio calificaría como diferente a la cuestión posterior. Cuando partimos de un principio todo lo que sale de el está ligado por una condición de pertenencia fundamental. El ejemplo fácil lo da la serie de numéros naturales de Peano. El uno es el principio, todos los demás números son acumulaciones de uno.

La segunda acepción es síntesis, resumen, apilamiento de conceptos reunidos, fundidos, que se expresan en una frase corta. Su despliegue nos brinda el detalle de componentes y subcomponentes. En este sentido es totalidad, suma de partes, conjunto. Complejidad.

Una forma de pertenencia a un principio es la observación de una regla o norma. Una variedad de sucesos siguen una ley, si todos comparten una misma restricción o están habilitados para lo mismo. En este apartado están los principios especializados: legales, filosóficos, económicos, lógicos, matemáticos, contables, sociales, etc. Estamos llenos de ellos. Hasta la duda tiene uno: el principio de incertidumbre.

Los principios no son infalibles ni inmutables, pueden estar errados o ser superados por la época. Lo que sucede por diferentes razones de las cuales me interesa resaltar dos: cuando resumen o sintetizan erradamente, lo que se podría llamar error de reducción y cuando interpretan equivocadamente los hechos, cosa que se da con frecuencia en ciencias interpretativas de la naturaleza, puesto que están basados en aquello que se percibe como real un determinado momento. Este es el caso del principio de la relatividad especial de Einstein, formulado como ley para un universo estacionario distinto del real.

Hay principios que están de alguna manera privilegiada metidos en nuestra mente por lo que nos consideramos autorizados para calificarlos como verdades evidentes por si mismas. Estos tales toman el nombre de axiomas. Es decir el axioma es un principio infalible e inmutable. A mi tampoco me complacen esos términos por ello tengo un análisis especial de los axiomas en este mismo blog.

No todos los principios tienen la misma importancia ni igual trascendencia. Hay uno que les supera a todos en todo. Es el principio del universo. Contiene en el los secretos del cosmos, sumidos, resumidos y fusionados. Es el punto de partida de la física y de la existencia. Cualquier otro principio es posterior a el, y es, existe, porque pertenece a un sistema de existencia ya establecido y vigente.

El principio del universo es un hecho que escapa de la lógica pues esta como ciencia comienza luego de el. Por lo tanto, no ayuda en su comprensión ni lo explica.

¿Queda como suceso fundamental pero colgando en un vacío lógico, sin autosuficiencia propia, sin justificación, sin razon de ser?. ¿De donde proviene tal cosa?. La comprensión humana, cuyo alcance está limitado por la capacidad de su inteligencia, que no escapa a las limitaciones demostradas por Gödel a la hora de entender los secretos de la naturaleza, no puede llegar a entender el conjunto universo o mundo real al que se pertenece.

Nos queda un camino indirecto de aproximación: recorrer la ruta de las ciencias naturales desde el presente hacia el pasado. Montarnos en la complejidad como producto del tiempo para buscar la simplicidad de tiempos anteriores. Algún momento ese camino terminará en el principio, en el principio que buscamos. Nuestra esperanza es llegar. Solo llegar.

En el camino retrospectivo hacia el pasado hemos ido de lo grande y complejo a lo secillo, las cosotas de la vida vulgar se han reducido a pequeñas partículas, ínfimas. Hasta ahora hemos usado de la causalidad, pero al reves de lo usual, de los efectos a las causas. Nos iba bien así. Redujimos la vida a células, aminoácidos y cadenas de carbono, descubrimos que en última instancia eran solo átomos; los minerales, los metales son agrupaciones de moléculas y átomos, otra vez átomos. De estos últimos, factor comun de lo orgánico y de lo inorgánico, encontramos unas pocas clases. Pudimos entender como todos comienzan por uno simple, sencillo, abundante, el de hidrógeno, de este nacen los demás. Todas las cosas, desde las complicadas, inmensas galaxias solo son, en principio y último análisis átomos semejantes. Todos son complejidades del primero.

De pronto llegamos a un territorio físico donde las cosas son y no son, están y no están, el espaciotiempo se ha desvanecido. Hemos entrado a otro universo, el de lo sumamente pequeño. Las reglas de las cosas no funcionan. La causalidad no trabaja. Estamos dentro de un átomo. Estamos desconcertados. Esto es un caos, un desorden. No podemos pasar porque nuestro camino hacia lo simple desapareció. Hemos arribado al principio de incertidumbre. Solo sabemos que ese mundo existe en conjunto. El camino hacia el origen ha colapsado.

No hemos llegado. Estamos en las inmediaciones del principio. La respuesta final es imposible.

domingo, 5 de abril de 2009

Ideas provechosas para hallar la verdad en el mundo real

Los hombres que buscamos la verdad de las cosas hemos de seleccionar primero el camino apropiado. El derrotero que nos lleve a ella.

Sabemos de antemano que la verdad es uno de los problemas clásicos que preocupa a la Filosofía. A veces se confunde con el conocimiento, en particular por la imprecisión que ha rodeado esta acepción hasta los albores del siglo pasado. Pero el conocimiento ha cobrado fuerza e identidad propia al amparo del desarrollo de la Neurología, de la Psicología y mas recientemente bajo los auspicios de las Ciencias Cognitivas en general. En su paralelismo con el conocimiento el problema de la verdad ha tomado el nombre de Epistemología, Gnoseología o Teoría del Conocimiento. En estos términos está incluido todo el problema de la verdad pero no espere el lector que cada término signifique algo propio. Depende de a quien lea. Un término puede significar algo para alguien, algo un tanto distinto para otro, así sucesivamente. Nada grave, después de todo, !vivimos la época de la personalización!

Mucho se habla y se ha hablado de la verdad científica como algo distinto de la verdad filosófica. Se da por supuesto que la verdad filosófica es de mayor envergadura que la científica por los temas que aborda. He creido que allí hay una contradicción en vilo, pero, como no es la intención de este artículo examinar las diferencias, ni ahondar el tema, la dejo pendiente no sin antes avisar que volveré con cierto sarcasmo sobre el asunto.

Mas bien deseo perfilar aquí los caminos que tiene el hombre de hoy interesado en el asunto de la verdad en el mundo real. Mas puntualmente quiero aludir a las dos posibilidades o alternativas probadas en esta tarea: El método científico clásico y el deductivo, mas el hibrido denominado hipotético deductivo que no goza de identidad propia.

Si Ud. cuenta con suficientes datos sobre una investigación, sea que vengan ordenados o dispersos, la aplicación del método científico le llevará a conclusiones. No necesariamente a la verdad. Este si es un punto controvertido que se debe tomar en cuenta porque hay investigadores que por el solo hecho de usar el método descrito creen que han llegado a una meta de veracidad innegable. En el campo de la investigación farmacológica se han producido verdaderos desastres por ello. Para que el método científico nos asegure veracidad deberá usar la inducción final solo como aproximación y en el momento en que puedan sustituirse las conclusiones inducidas por un análisis causal estará en posición de asegurar certeza. El método científico es una herramienta mocha que facilita conclusiones, nada mas. Debemos estar conscientes de ello.

Pero si lo que Ud. tiene como punto de partida es un problema teórico o un fenómeno que no puede proporcionar información experimental, porque la opción es imposible, Ud deberá recurrir al método deductivo. El diseño de un experimento ideal ayuda. Einstein lo usó para explicar la adición de velocidades, base de la relatividad especial. La fisica cuantica tiene uno célebre, el experimento ideal de los dos agujeros. En base a estas ficciones los autores desarrollaron sus teorías aplicando la lógica deductiva o matemáticas que se fundamenta, a su vez, en axiomas.

Se llama metodo hipotético deductivo a una mixtura en la que interviene una recopilacion de datos, la formulación de una hipótesis al buen tun tun, la verificación, la contrastación y por último a la deducción de normas. Al estilo de comida rápida. Usa un poco de inducción y otro tanto de deducción.

Por su parte la causalidad no es un axioma, es un principio. Pero es un principio cuya fuerza está en la axiomática: si hablamos de un hecho causal del cual se consigue un efecto, hablamos en realidad de una identidad o de una pertenencia. Nadie da lo que no tiene por lo tanto el efecto está de algún modo contenido, parcial o totalmente, en la causa. Y si lo está debemos analizarlo como juicio demostrativo o lógico deductivo. Juicio que se caracteriza porque el predicado está ya contenido en el sujeto. Lo que separa causa y efecto son las reglas del vínculo que pudieran estar enmascaradas o simplemente ocultas a primera vista. O puede que haya una cadena causal inmersa en cuyo caso es el bosque el que no deja ver los árboles.

La conexión necesaria al estilo de David Hume es cosa del pasado. Revela lo poco que había develado el hombre los secretos de la naturaleza. Hechos que hoy se conocen a plenitud, que se los relaciona intimamente, antes permanecían en la oscuridad. En el siglo XVIII no se anticipaba tanta claridad en los vínculos de las cosas. Por ello se entiende su postura.

Hay que cuidarse de la falsa causalidad: aquella que tan solo es proximidad espacial o sucesión temporal, cuyos nexos no tienen fuerza deductiva. Finalmente se deberá distinguir la causalidad general aplicable a la naturaleza de lo que es la causalidad parcial debida a fenómenos originados en la acción humana. Por ejemplo: el inicio del universo es un fenómeno natural que, luego de su comienzo probabilístico, se desarrolla por medio de la causalidad, hasta lograr todo el mundo conocido en física. La descripción del desdoblamiento la hacen las leyes de la naturaleza. En cambio, la emisión de ondas de radio o televisión de una emisora es una perturbación electromagnética del aire ocasionada por la acción de una máquina construida para el efecto, en cuyo caso la causalidad está restringida al fenómeno.

Retomando el problema planteado de la verdad. Estamos viendo que el método científico, para llegar a la certeza necesita de la causalidad, la cual a su vez adquiere fuerza conclusiva en la lógica, que a su vez es la madre del método deductivo.

Analizado el asunto así podemos descartar la costumbre de años recientes de hablar "de tu verdad o de la mia". Deberemos aclarar el desparpajo de los que se expresan de ese modo, oponiendoles la verdad como valor único, independiente del sujeto cognocente. Que muchos la consiguen, muchos otros no, es harina de otro costal. La verdad no está en relacion a la capacidad de alcanzarla. Pero podemos aceptar que la verdad entraña la conformidad entre el ser y su definición, entre la representación y lo representado, entre el objeto en si y su concepto, etc.

Cuando camino por estas definiciones y otras mas parecidas, tantas que me faltaría papel para escribirlas todas, un axioma se abre paso dentro de mi, busca ponerse sobre el tapete porque no lo recordamos lo suficientemente pese a que tiene un alcance general, validez universal tanto para la filosofía como para la ciencia, es el axioma que dice que "una cosa es igual a si misma y solo igual a ella", verdad evidente, sin oposición ni cortapisa. Comparada con esta las definiciones que aceptamos para verdad son pálidas aproximaciones.

Este axioma es la fuente de toda verdad. La única verdad sin discusión posible. Es la base, útero y placenta donde se engendran las matemáticas y la lógica y sustrato de cualquier pensamiento verdadero, sea científico, filosófico o de trajín cuotidiano.