lunes, 23 de julio de 2012

Como se forman los axiomas



Cuando hablamos de axiomas aludimos a verdades que se muestran evidentes por si mismas. Este concepto aparece repetido desde tiempos antiguos hasta ahora. Los matemáticos y lógicos trabajan con ellos por su condición de verdades indiscutibles, llegando a usarlos como la base y cimiento del desarrollo de estas ciencias.  

Siempre me llamó la atención lo terminante de la afirmación respecto a los axiomas. "Verdad evidente que no necesita demostración". Para mí, acostumbrado a buscar la explicación de las cosas, hablar de esa manera taxativa me parecía una herejía. Los beneficios que se obtiene de su uso no se pueden discutir. Pero hay que buscar la justificación que está detrás.

Subsiste por lo tanto la cuestión de encontrar su origen, de donde proviene tanto poder y porque está en nosotros como una incrustación mental inexplicable. Cuando encontremos la fuente estaremos habilitados para precisar su alcance y sus limitaciones.

Históricamente los axiomas pusieron en graves aprietos a los partidarios de la experiencia como fuente del conocimiento. Al no poder explicarlos como provenientes de ese origen algunos empíricos optaron por tratarlos como excepciones.

Si la mente del hombre es una "tabula rasa" al nacer como modernamente lo confirma la Neurología,  hay que aceptar todas las consecuencias de tal hecho, por lo tanto hay que aceptar el origen empírico de  los axiomas.

Vivimos una época en la cual se han desarrollado ciencias que nos pueden ayudar en la búsqueda de la solución. En especial la Psicología Genética y la memoria 

Supongamos la actividad de un hombre en tiempos primitivos en su diario bregar. No es un relato minucioso pues  el objeto es resaltar los aspectos de la vida elemental que llevan a un entendimiento del objetivo propuesto.

Primer día.- Un hombre deambula  por el bosque. Mira una manzana colgada de un árbol, ve el fruto, su hambre induce la secreción de un químico relacionado con la ansiedad y el  deseo, camina hacia el árbol, coge la fruta la lleva a su boca,  la come, luego de la comida experimenta  alivio orgánico y sicológico.
De todo ello forma en su memoria un registro neuronal. El registro en memoria incluye la participación de muchas neuronas correspondientes a distintos sentidos que han actuado al mismo tiempo compartiendo los datos del hecho real. Así participaron células de la visión, del tacto, del oído, del gusto, del olfato y posiblemente otras más de sistemas complementarios. El suceso estuvo influido por  los químicos reguladores del hambre, neurotransmisores, dopaminas, endorfinas etc. que se volcaron al torrente sanguíneo y a los sistemas cerebrales pertinentes.

En resumen, la memoria almacenó los datos de los sentidos y los datos de los químicos que estuvieron a cargo de las sensaciones de ansiedad por hambre, de expectativa y de saciedad luego de ingerirla, para ello invadieron el sistema circulatorio con sus enzimas.  

Otro día se repite la experiencia, el hombre  vuelve a ver una manzana y hará lo mismo. Esta vez cada neurona visual recordara su acción pasada. Lo mismo harán las neuronas de los otros sentidos que grabaron su participación en la primera experiencia. Por supuesto volverán los químicos tanto los recordados como algunos nuevos correspondientes a particularidades de la nueva experiencia.

En su mente quedarán registradas las dos experiencias similares con los detalles particulares de cada una. Sucederá algo parecido si las experiencias se repiten varias veces

 Tiempos después concluye

La experiencia de la manzana se ha hecho rutinaria, la busca a diario. Ha notado que todas producen saciedad, calman el hambre le mejoran el ánimo. El mensaje de su reflexión  es constante: las frutas son parecidas, más nunca iguales. Lo sabe por sus recuerdos, que le dicen también otros detalles, unos sobre el color, otros sobre el olor, otros sobre la textura al tacto.  
No cabe duda, una manzana solo es igual a si misma, nunca habrá otra igual. Ha nacido un criterio de identidad. Pasarán muchos años antes de que esta conclusión se generalice y suba a la categoría de verdad indiscutible. Ha intervenido la abstracción que no es otra cosa que una simplificación de los datos irrelevantes en beneficio de los importantes, mecanismo que se basa en la comparación entre recuerdos neuronales presentes en la mente que reflejan las diferencias y las similitudes. Todo ello en base a experiencias vividas.  

  Así el hombre ha estado construyendo el axioma de identidad.















viernes, 6 de mayo de 2011

Naturaleza de la Libertad

La mejor manera de entender este texto a cabalidad se logra mediante la lectura previa del artículo “La naturaleza de la conciencia”, en este mismo blog. Para los que no deseen hacerlo les resumo lo necesario de su contenido en el siguiente párrafo:

Allí se habla del mecanismo de la racionalidad que propone la presencia de un espejo reflector en nuestra actividad mental, en el cual se miran nuestras manifestaciones mentales: recuerdos, imágenes, conocimientos de variadas fuentes y clases y de cómo el hombre selecciona y escoge algunas de ellas que considera importantes y merecedores de atención, para un proceso de pensar y volver a pensar, que es lo que define la reflexión, la misma que tiene como meta final llegar a un conocimiento cercano a la verdad o a la verdad misma cuando esta está al alcance del hombre.

La selección que menciono de ciertos conocimientos con la intención de seguirlos trabajando en la mente dentro de una reflexión es ya un acto de libertad interior necesario para alcanzar la racionalidad. Que esta decisión esté supeditada a criterios lógicos, estudios específicos, costumbres culturales, intuiciones, propensiones u otra cualquiera condición personal admitida por el individuo es otra cosa que no afecta al acto electivo.

El primer acto de libertad está ligado, entonces, al primer acto de raciocinio. Por este origen común se ve que la libertad y la racionalidad van unidas en el hombre y se apoyan de tal manera que la una sin la otra no es factible.

La naturaleza de la conciencia y la naturaleza de la libertad parten y se basan en la acción de un espejo reflector cuya presencia no tiene explicación en la función neural del cerebro, y que por el conjunto de argumentaciones hechas en la “Naturaleza de la Conciencia” concluimos que es el aporte pasivo de Dios a nuestra racionalidad. Aporte que ahora extendemos a nuestra libertad.
Las dos manifestaciones son estados del hombre. Son parte de su ser, están juntas indisolublemente: El estado de razón supone y necesita de un estado de libertad.

Es por lo tanto una cualidad que obra en la intimidad al momento de reflexionar. El hombre percibe su capacidad de decisión por medio de la conciencia, es decir que mira en su espejo interior las diferentes opciones que el espejo-conciencia refleja de acuerdo con los datos que ha recibido del mundo externo, o de la memoria entendida esta como almacen somático de conocimientos, y decide. Por lo que la libertad está indexada directamente con la variedad de los recursos mentales disponibles.

De aquí se concluye que el ser humano no es mas libre que la gama de alternativas que le ofrece su bagaje de recursos personales representados por sus sensaciones del mundo exterior, la imaginación, la memoria, los conocimientos, los estados de ánimo, las combinaciones de ellos manejadas por la inteligencia y en general de los productos mentales operativos sopesados. Es obvio que no se puede elegir sobre lo que se desconoce, sobre lo que se olvida, sobre aquello que no se puede imaginar: Se lo hace entre lo que está presente en el espejo reflector interior al momento de la decisión.

Por esta vía los hombres han llegado a criterios comunes a los que se afilian casi ciegamente, los que, sin embargo, son de aplicación diferente en diversas culturas. La libertad siendo de fuente común universal, en el terreno práctico es de interpretación personal, cultural, étnica, etc. Si bien todo hombre es consciente de su libertad interior, el ámbito de ella es propio de cada persona.

Es penoso que algunos hombres estén limitados seriamente por escases de recursos intelectuales o inclinados por propensiones sociales o genéticas. Mas nunca están obligados o violados en su estado de libertad interior que permanece en toda circunstancia intacto. En conformidad con ello deberá siempre responder por sus actos.

Una segunda clase de libertad, objeto de loas y críticas, es la llamada libertad exterior. En el mundo el hombre actúa, escoge continuamente aquello que puede. Por ello en múltiples ocasiones es sujeto de un conflicto entre su estado interior y sus posibilidades de acción que Rousseau resumió con la célebre frase “El hombre ha nacido libre pero por todas partes lo veo encadenado”.

Esta segunda libertad debe hacer frente a un conjunto de restricciones físicas, morales, de conveniencia social, de normas vigentes, económicas, religiosas, etc. Es aquí donde hay controversias, unas veces porque los protagonistas confunden los campos de acción de la libertad, otras por conveniencia personal y/o situaciones de dominio.

Es apropiado decir que hay una diferencia grande entre las dos libertades: la interior es completa, admite una abstracción de idealidad, sus límites, que los tiene, son los de la naturaleza humana, que muchas veces condicionan la libertad exterior en la que datos imperceptibles provenientes de la libertad interior se han incorporado al hombre como parte sustancial de su ser actuante. Esto es, un conjunto de pre decisiones sobre temas vitales que, añadidas a otros datos no optativos del ser como su presencia física, su psiquismo, su acervo de costumbres, su inteligencia etc, configuran lo que llamamos individualidad.

El conflicto entre las dos clases de libertad se hace visible en temas controvertidos, en especial cuando un hombre, una agrupación menor o una sociedad nacional disfrutan de la libertad exterior común en provecho propio, personal o de grupo, imponiéndose sobre el grupo social en base a predominios, pero en desmedro de la libertad de individuos y agrupaciones.

Una forma camuflada de injusticia en la que los ofendidos defienden a su ofensor porque confunden los ámbitos específicos de cada libertad.

martes, 15 de marzo de 2011

Importancia de Dios para el hombre del siglo 21

Hablar de la importancia de Dios para el hombre parece un desatino si no establecemos ciertas premisas que ayuden a sostener una argumentación sustanciosa. No olvidemos que la pregunta busca una conclusión y esta requiere de varias consideraciones previas.

El punto de vista que desarrollaré prescinde de lo religioso, no contaré con los recursos clásicos que vienen de esa cosmovisión ya que mi mayor anhelo es desenvolverlo ajustado a un juicio de razón.

Por la ruta de la razón que escojo, la primera cuestión es dilucidar si existe o no el objeto sobre el cual voy a discutir. ¿Existe Dios? La respuesta deberá ser positiva si deseo proseguir, de lo contrario aquí terminaría este intento. Debo saber una respuesta y debo estar en capacidad de defenderla si acaso enciende una polémica. Pues si, conozco una respuesta positiva, es la misma que propuse hace tiempo ya en este mismo blog con el mismo título.

Se que Dios existe, note el lector que no digo “creo”. Lo afirmo porque soy consecuente con la argumentación que propongo en el artículo mencionado que la considero convincente. Mas aún, confiado en la bondad de su ensamble teórico, asumo que tengo el salvoconducto para pasar adelante.

Hay dos cuestiones que chocan: de un lado está la certeza de que Dios existe y, de otro, la realidad de una existencia azarosa, conclusión, esta última, que se basa en lo que dicen las ciencias modernas.

Por un lado una certeza fundamental, por otro, la conclusión de una ciencia exitosa que dice que no le debo nada a esa certeza. ¿Como puede darse una relación entre dos basamentos de tan opuesto origen?. O, si la hay, ¿de que clase debería ser, como sería funcional? ¿Hay un vértice común? Este es el verdadero enigma moderno.

Pero, el conflicto resulta solo aparente cuando se lo analiza a la luz de la naturaleza del universo que nos dice que el cosmos comienza en el caos de manera azarosa, pero que ese caos original, esto es muy importante, “no tiene fuerza física ni lógica para existir por si mismo”, no es un hecho auto suficiente, todo lo contrario, es un desorden cuántico completo que busca y necesita un desordenador competente, de la talla de un Dios creador, creador de un desorden perfecto para el caso.

Va a parecer curioso este giro pues siempre se habló de un Dios ordenador. Por su parte, dice la ciencia que ya no es necesario un ordenador porque la naturaleza es la forjadora de las leyes que rigen el cosmos.

El caos original es de carácter físico, me refiero al conjunto errático de partículas subatómicas que maneja la física cuántica. Este caos, que en un principio es necesariamente creado por un ser superior, consigue sobrevivir incluyéndose en el universo real, como huésped con reglas propias en casa ajena.

Aunque no quiero elucubrar y a riesgo de errar, en el afán de buscar explicaciones a las cosas, entiendo que Dios quiere obrar con suprema justicia, para lo cual escoge ese camino como medio para dar oportunidad a que cualquier cosa pueda emerger y para que lo que emane de ese caos, al ser un resultado aleatorio, sea libre y no tenga dependencia alguna hacia el medio del cual ha salido.

Le debemos a Dios, según esta manera de explicar, la oportunidad de ser, ya que sin ella no fuéramos, mientras que por ella somos. Recibimos el premio adicional de la libertad, imposible de entender de otra manera. Solo un Dios pudo demostrar así su omnisciencia, su todo poder, su inmaculada justicia y su infinita bondad.

Libertad que deja en nuestras manos la potestad de reconocerlo o no; de aceptarlo como ente superior pero sin vínculo con nosotros, fórmula que vemos en el mundo de hoy; o reconocer que su intervención en el origen del universo es suficiente para sugerir nuestra filiación, nuestra gratitud, respetarlo e inclusive amarlo cuando aceptamos que la relación afecta a nuestra sensibilidad.

Somos seres especiales, gozamos de un mecanismo propio para el mejoramiento contínuo de nuestra capacidad, hablo de la reflexión, cuyo funcionamiento se explica en el texto denominado “Naturaleza de la Conciencia”, que se halla en este mismo blog. A través de el entendemos que estamos dotados de los medios necesarios para aspirar a la perfección, apoyados por la presencia de Dios, cuya imagen final la intuimos.

Allí nos enteramos, también, de la delicada y respetuosa presencia permanente de Dios en nosotros, así como en todas las cosas, y de cómo colabora con el hombre. Presencia que hace viable nuestra racionalidad por lo que hay razón suficiente para considerarlo indispensable.

En resumen, Dios no nos crea pero hace posible nuestra existencia y luego nos acompaña en acto de bondad, sin intervenir, para que logremos el estado de razón y libertad del cual hacemos gala en el mundo.

Es cuestión de decisión personal el nivel de relación que decidamos porque la forma como hemos alcanzado la existencia no nos ata, al contrario, nos confirma como libres, libertad que podemos emplear inclusive para desconocer a Dios
Continua con "Nueva relación entre el hombre y Dios" en este mismo blog.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La mujer de siempre

A CHA

Eras menuda y frágil, de rasgos regulares y delicados, de sonrisa amable, ademanes pausados. Eras bonita, asequible, distinguida. Eras inocente. Eras dulce. Caminabas tiesita, derecha, mirando al frente, dejándote admirar. Llegabas tarde a las citas murmurando disculpas que no escuchaba, pues, si ya llegaste ya trajiste alegría y contento. Muerta de frío traías calor a mi corazón. Te recuerdo envuelta en tu impermeable blanco caminando presurosa por las gradas universitarias, tratabas de compensar, apremiada, el atraso que se había hecho cotidiano. Te noté demasiado delicada para enfrentar el mundo, por eso resolví que me haría cargo de ti. Necesitabas un protector que te aprecie, que te entienda, que te considere un tesoro. Yo era el afortunado. Lo supe desde que te vi, hace ya muchos, muchos años

Te decía por entonces, haciendo mía la canción: Renovado esplendor esta noche hay en ti. Que bonita que estás, que bien luces así. Orgulloso te llevo del brazo y Paris se arrodilla ante ti. Fue lo que sentí, fue lo que te dije, una y otra vez.

Te dije, me dijiste. Nos casamos. Zarandeado prematuramente, por mil motivos y razones, en toda mi personalidad y en mi espiritualidad encontré mi destino, buscado desde siempre; encontré mi destino en el remanso generoso de tu bondad natural. Allí disfrute por primera vez, allí el guerrero rindió sus armas ante la sumisión, ante el encanto sobrio de la bondad del corazón.

Y vinieron los hijos, bellos ejemplares fruto del amor. Cuidaste esmeradamente a cada uno de ellos haciéndolos sentir únicos. Hoy son personalidades diferentes reunidos por la misma cobertura maternal, por la amorosa bondad que irradia tu incansable corazón, hoy comparten tu atención, tu afecto, tu amor.

Desde entonces ha pasado mucho tiempo. Estamos como al principio. Tu y Yo .Ya no hay citas ni expectantes esperas. Ya somos el uno del otro. Tenemos una vida que recordar, muchas cosas de que hablar, experiencias para compartir. ¡Que ha pasado mucho tiempo!, dicen que si, pero yo te sigo viendo menuda y frágil, de rasgos regulares y delicados, de sonrisa amable, ademanes pausados. Sigues bonita, asequible, distinguida. Por supuesto que eres inocente y dulce. El tiempo no ha podido mancillar tu espíritu, apenas si ha dejado unas opacas muestras de su vano intento por cambiarte.

No nos vamos a despedir porque los que vamos a pasar la eternidad juntos no hablamos del ahora o del mañana.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Una unión singular

Con motivo del matrimonio de Jota y Vane

Una alegría contagiosa inunda el ambiente en esta reunión, es la alegría de los recién casados que nos comparten sus sueños, su espiritualidad. Es una alegría que cae en campo propicio porque todos sabemos, que ellos son el uno para el otro, no por consagración ritual sino por decisión personal.

No es una alegría oficial impuesta por las circunstancias. Es cultivada, viene de antes, nacida del respeto y la unción con que han llevado su relación de enamorados y novios. Es una alegría desbordante que emana de la certeza del amor mutuo, de la paz del alma que se complace al percibir que hay un hombre escogido, una mujer selecta.

Amor que se extiende y que llega a la vida, en todas sus facetas, porque son capaces de ver en ella la oportunidad de crecer, de mejorar, de perfeccionarse, de engendrar y conducir una familia con el ejemplo, con esfuerzo, y, además, con la alegrìa que les caracteriza.

Es un amor poco común, casi inentendible para los que vivimos sumidos y arrebatados por el mundo intenso pero superfluo de los goces mundanos. Nos devuelven a nosotros sus padres, parientes y amigos la dimensión de un matrimonio responsable, comprometido mutuamente, y para con la sociedad y la familia.

Es que Vane y Jota son de esa ya rara especie que cultiva mente y espíritu, que reduce la sensibilidad a su verdadera dimensión: práctica importante en el quehacer ordinario, pero efímera, intensa pero superficial. Para ellos es accidental no fundamental. Porque encuentran en otros valores la razón de existir, la motivación para vivir.

Son jóvenes hermosos de ver, dotados de intelecto cultivado innovador y sutil, exhiben y demuestran una gran dosis de voluntad para con el trabajo, de lealtad sin reservas, de ánimo actuante, para con su Dios, para con su patria a la que sirven con vocación y honestidad, para con su familia a la que tratan con afecto y dulzura.

Inician una nueva etapa en la vida. Asumen la responsabilidad de edificar un hogar, de criar hijos, de enfrentar los avatares juntos, de buscar la felicidad unidos, de asistirse mutuamente, de disfrutar aún de lo simple y cotidiano. Buscan perpetuar la felicidad que ha estado presente en su vida de novios.

Sean felices en la realidad cuotidiana, que si ella viene portadora de sufrimientos se fajen en lid triunfadora, que si llega trayendo bienestar, la compartan con los que puedan. Que si trae fatalidad, la acepten inteligentemente.

Ya son ahora felices. Bien por ello. Descubran el arte de perpetuar esta condición, conviertan su vida en la búsqueda del bienestar personal, en la entrega generosa de sus potencialidades a los demás. No sean felices egoístamente porque esa es una condición que a la postre se vuelve en contra de las personas, las sume en la soledad, las anula.

Que cuando haya pasado el tiempo y miren hacia atrás descubran en el pasado, que por sobre todas las dificultades propias de la vida, hay una conclusión que califica por completo su unión: la felicidad trascendente de una vida con sentido ulterior.

La razón de mi catolicismo

Soy católico:

- Porque se que Dios existe.
- Porque pienso que es correcto el razonamiento que me llevó a la conclusión de su existencia y al perfil aproximado de sus cualidades.
- Porque se que está en mi, en mi conciencia como parte fundamental de mi racionalidad.
- Porque deduzco que su venida al mundo terrenal es un acto de Dios de extrema bondad, culminación de un proceso de amor entendible de una manera parecida a esta interpretación que sigue y que la hago con humildad solo para ayudar a transmitir el pensamiento:

"Dado que el azar ha operado de tal modo que de lo ínfimo se ha formado un ser evolucionado, el hombre, quien ha llegado a notar mi presencia, y que esta ha sido suficiente para elevarlo de entre las especies, convirtiéndolo en racional, me haré presente en su mundo, como uno de sus miembros, en acto de amor pletórico de bondad, para enseñarle el camino que ahora ya puede entender, y así cambiar la simple presencia por un destino conmigo".

- Porque pienso que el mensaje de Jesús sintetiza los valores de la civilización que me cobija, que resume los principios y fundamentos que debo observar en las actitudes propias y en las relaciones con los demás.
- Porque es un camino idóneo para cultivar el contacto con el Dios de mi razón.
- Porque alienta lo mejor de mi.
- Porque después de conocer a Dios, en la medida en que esto puede suceder, y de haber vivido iluminado por Jesús siento una simbiosis de lo perfecto con lo perfectible, con el y en el, rendida la razón, sumiso el corazón.

Existe Dios. Ingeniosa demostración de la existencia de Dios desde la física cuántica

  Existencia de Dios. Ingeniosa demostración de la existencia de Dios desde la física cuántica


EXISTE DIOS?  Ya no es la pregunta que respondían los filósofos antiguos o los santos medioevales porque los argumentos que usaron respondieron a concepciones superadas. La ciencia ha hecho descubrimientos que hay que incluir en los análisis.

 Aquí va una respuesta, pero al revés,  encontraremos la contestación contando la historia de lo que sucedió desde el inicio del cosmos.

- Todo empezó en el caos.
- El caos no tiene capacidad de existencia propia, no es autosuficiente.
- Tampoco es un sistema de existencia, situación que explica las curiosidades de la física  cuántica que nos dice que las partículas subatómicas no están en un lugar ni tienen duración.   
-  No hay allí un desorden que, como la palabra lo indica, es un grado disminuido del orden. Simplemente no existe allí el orden

CONCLUSION.  Si no es autosuficiente. Si no es un sistema de existencia. Si no hay orden ahí, quiere decir que fue creado. La creación es obra de un Dios.

A partir del caos original por caminos que la ciencia reconoce se inicia el universo espaciotemporal y todo lo que existe 

Breves comentarios:

Más de un lector va a quedar sorprendido por la argumentación precedente. El esquema recoge el comportamiento de la física de las partículas subatómicas sistematizadas en la física cuántica. Su comportamiento de ser y no ser, estar y no estar, ser energía y materia al mismo tiempo lo he clasificado como propio de un sistema de no existencia o sea su presencia obedece a un estado de preexistencia, (algo hay allí que no está organizado), lo cual es de vital importancia para la demostración de que es un estado en el cual es imposible considerar su auto creación como lo defienden algunos, si ni siquiera es capaz de existir. Si luego perdura, después de su creación, es porque está inmerso en el mundo clásico espacio temporal, cual una burbuja cerrada con límites precisos que subsiste como conjunto en un sistema de existencia global pero que mantiene reglas propias hacia su interior. Por lo tanto, el inicio del caos pide una creación externa. Necesita de un Dios.

Para los que piensen que falta el desarrollo del universo informo que tengo una explicación de cómo se construye el universo espaciotemporal, en otro capítulo de este blog.

Como puede parecer esta secuencia argumentativa demasiado imaginativa pido revisar las ideas físicas modernas    

Lo importante para mí, la conclusión fuerte es que este es un Dios que rebasa la aleatoriedad. No está sometido a ella, la usa como medio para propiciar un universo independiente.

Y, de hecho, es un Dios que no interviene, que no nos crea directamente, pues somos parte del proceso aleatorio que nos dice que cualquier cosa puede existir. Por lo tanto, no es responsable por los acontecimientos del mundo de los hombres.

Por estas razones no es un Dios determinista. Gracias a Dios. En el origen están las condiciones de libertad que podemos usar con o sin responsabilidad

Permite que seamos libres y responsables. Que orgullo. Cuanta dignidad para la especie.

Este si es un Dios de mi razón. ¿Lo es de la tuya? Espero que sí.