domingo, 4 de enero de 2009

Propósito y Busqueda

Una esmerada educación católica que incluyó la asistencia por tres años a un colegio vocacional de los jesuitas, mas el impecable ejemplo de un hogar virtuoso consiguieron que Dios posara en mi corazón. Mas no en mi mente. Desde luego pensé que era cosa mía lograrlo.

La búsqueda racional de su existencia se convirtió en una constante en mis conversaciones universitarias, en los coloquios con amigos, en mis diálogos interiores. Una meta en la vida.

De la investigación, de la inquietud, también de la reflexión surgieron muchos interrogantes en varios campos de la ciencia. Pero pocas respuestas, siempre las mismas, frecuentemente desactualizadas. O, simplemente, el silencio, nadie las contestaba.

Así llegué a una situación crecientemente controvertida pues tenía frente a mi, pocas mas, pocas menos, unas cuantas afirmaciones conflictivas sobre la existencia de Dios, mas unas pocas observaciones y prácticas que implicaban su ausencia.

Resumo las que recuerdo indicativas:

- Una, con basamentos contundentes, de parte de la nueva física que proclamaba que el universo era aleatorio. Que ya no se necesitaba a Dios para explicar el universo. De paso, no de manera expresa, dejaron en claro que se había superado el principio de causalidad, y que, el que guiaba el universo y su desarrollo era el azar. Respuesta, ninguna

- La Filosofía fue la primera víctima de la física. Debilitada por su incapacidad frente al avance científico, sufrió la mutilación de su principio estrella que había servido por igual a la filosofía y a la ciencia. Sin la causalidad ya no podía demostrar la existencia de Dios. Los argumentos que esgrimia, del orden, del movimiento, de la necesidad, de la finalidad, de la contingencia y el de la misma causalidad que enseñaba recurrían en última instancia a ese principio. Otros argumentos, el ontológico, el cosmológico, etc. no tenían contundencia. Respuesta, ninguna

- La Evolución sostiene que las mutaciones se producen al azar. Mas tarde la Biología descubre procesos aleatorios en las primeras etapas de la vida que abarcan la concepción y la meiosis. Ya ha conseguido duplicar individuos del reino animal prescindiendo de los modos naturales de hacerlo. La manipulación de la vida por agentes humanos es un hecho. Respuesta. Varias respuestas medrosas nos dicen que hay que oponerse a esos estudios. Los argumentos son de caracter general o recurrente o tautológicos, en el terreno científico, nada, absolutamente nada.

- Hay quienes creen que la Psicología pronto demostrará que entre las funciones de la mente quedará incluida el alma-conciencia como actividad neuronal. No identifican ni a Dios ni a sus manifestaciones cognitivas en la mente. No lo encontraron, tampoco, los famosos dialogantes Karl Popper y John Eccles

- La religión, privada de la capacidad cohercitiva que le daba el miedo, ha perdido eficacia en el sometimiento del juicio de los hombres. Anclada en las creencias ha quedado impotente para justificar el mundo real que la ciencia explica cada vez con mayor profundidad y detalle en labor libertadora. Sin respuestas se apega cada vez con mayor adhesión a la fe.

El proceso de ateismo triunfal en el que estamos sumergidos se refleja en la vida personal y en la sociedad actual. Aquí unos pocos ejemplos:

- Literariamente ya se ha matado a Dios. Inicialmente fue frase de Niestzche, filósofo notable, hoy es mención recurrente de escritores opacos.

- En la vida cotidiana se afirma que el sufrimiento y la angustia existenciales parecen no importar a Dios. ¿Como explicar que la religión nos pide aceptarlos como su voluntad mientras que la farmacología los alivia?.

- La Economía ha perfeccionado el manejo de los bienes materiales privilegiando el egoísmo individual o colectivo como primera meta del hombre moderno.

- La Educación vista como medio para ascender en la escala económico-social ha postergado el perfeccionamiento individual. Es preferible el hombre útil que el científico o el santo.

En apretada síntesis podemos decir que estamos frente a un mundo para el cual el problema de la existencia de Dios ya no es un problema. Podría aplicarse la manida frase, originalmente aplicada a la filosofía por la gente común de que, con Dios o sin Dios el mundo sigue igual. Con o sin reflexión lo cierto es que, en Occidente, vivimos como si Dios no existiera.

En el corazón de muchos humanos, a donde no llega el virtuosismo de los conocimientos de la física, la biología o la psicología, sigue morando Dios, igual que en mi corazón.

Solo que yo no estoy conforme con ese Dios sentimental. Busco un Dios de mi razón, de mi juicio, de mi ciencia. Un Dios todopoderoso a quien rendir homenaje de reconocimiento, sumisión, admiración.

Por ello creo que subsiste con extraordinaria fuerza la ecuación medular: ¿Existe Dios? . Y si existe, ¿que nexo tiene con el hombre?.

Es que, si hemos de prescindir de Dios, debemos ser consistentes con nuestra capacidad intelectual y negarlo expresamente, intelectualmente, categóricamente. Lo contrario sería degradar al hombre de hoy a la condición de irracionalidad que abandonó hace miles de años. Si, la conclusión es que si existe estamos obligados por el buen juicio a vivir para llegar a El

Este ha sido el propósito de mis desvelos. Contribuir a resolver el problema de la existencia de Dios, de su nexo con el hombre, de la trascendencia de la vida, de su responsabilidad en las imperfecciones humanas, del destino. Para lo cual es necesario resolver los problemas enumerados que abarcan la fisica, la filosofía, la neurología, y las ciencias cognitivas.
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